El momento obliga

por el 29/04/15 at 11:53 am

Danilo-MedinaLas dos últimas semanas han sido de grandes definiciones para los partidos y el sistema político dominicano: los peledeístas decidieron reformar la Constitución para facilitar la reelección presidencial y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), eligió al empresario Luis Abinader, como su candidato presidencial.
Estos dos acontecimientos marcarán la pauta del accionar político dominicano hasta las elecciones del 15 de mayo del 2016. La reelección, que se impulsará por decisión mayoritaria del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en su reunión del 19 de abril, y la elección de Luis Abinader como candidato, comienzan a definir el panorama de la competencia electoral.
El presidente Danilo Medina tiene fama bien ganada de que controla las estructuras del partido y una popularidad incuestionable por su ejercicio de casi tres años de gobierno; y lo demostró al imponer su liderazgo en ese órgano de dirección -el CP- al ex presidente del país y presidente del PLD, Leonel Fernández.
El presidente Danilo Medina no ha dicho públicamente que le interesa buscar la reelección; promovió siempre que no tenía el más mínimo interés y que se iría a su casa al cumplir cuatro años de gobierno; pero, nunca reprobó las acciones de cuatro o cinco de sus más cercanos colaboradores que no han parado en promover esta causa como la salvadora del PLD y los peledeístas.
Está claro que Danilo Medina es la mejor carta del PLD, pero la forma en que se manejó el tema de la repostulación ha provocado malestar interno y ya comienza a poner a prueba la capacidad de ambos líderes para entenderse y los obliga a buscar algún tipo de acuerdo, de lo contrario sus acciones podrían poner al PLD fuera de la dirección del Estado.
La elección de Luis Abinader, en una convención sin traumas, como ocurrió el domingo 26 de abril pasado, y la decisión firme de éste y el ex presidente Hipólito Mejía de ir por la unificación de la oposición en un gran frente y las simpatías que podrían aglutinar a partir de ahora, así como la radicalización de las críticas al gobierno, son temas a tomar en cuenta y que podrían acelerar un entendimiento en la cúpula del PLD -por más difícil que parezca-, para decidir por la reelección o considerar, si el trauma de la reforma los pone en riesgo, apostar por una de las figuras jóvenes, frescas, con experiencia de Estado y que han demostrado en la campaña interna que también les pueden dar el triunfo al PLD.
Ante este cuadro, los dirigentes del PLD tienen que tomar en cuenta lo siguiente: Danilo Medina es su mejor candidato -todas las encuestas lo confirman-, pero tiene un impedimento constitucional que quitarlo implica que él se desdiga de su prédica y será difícil evitar que la gente diga: “es igual que los demás”, porque habrá que dar millones de razones para pasar la reforma; Leonel Fernández es su peor carta para la boleta del PLD, porque unifica la oposición, tiene la mayor tasa de rechazo y daría argumentos a la oposición para articular un discurso de ataques contra el pasado -tirarán para atrás las piedras que el presidente Medina dijo que no iba a tirar-; están obligados a evaluar la candidatura de Abinader, que es joven, preparado, atractivo para sectores oligárquicos, la sociedad civil, grupos de oposición y poderes supranacionales. El momento obliga.

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